Qué necesitas para instalar una cámara hiperbárica o una cabina de crioterapia
La pregunta suele llegar como «¿cuánto ocupa?», y el metro cuadrado casi nunca es el problema. Lo que frena proyectos es la carga del suelo y la ventilación, y las dos se resuelven mirando planos, no folletos.
Espacio: el equipo, más el sitio para usarlo y mantenerlo
La medida del equipo es el suelo mínimo, no la sala. A eso hay que sumarle por dónde entra y sale la persona, dónde se cambia, por dónde pasa quien atiende la sesión y el hueco que hace falta para dar servicio al equipo.
Ese último punto está por escrito en el manual de la cabina de crioterapia: reservar 1 m de espacio de mantenimiento alrededor del equipo. Es un metro que desaparece de la sala y que casi nadie cuenta al medir.
Como orden de magnitud, la cabina de crioterapia mide 100 × 140 × 220 cm y la cámara blanda OLV-RZT02 mide 200 × 60 × 115 cm. Los 220 cm de alto de la cabina son el dato que conviene mirar primero si el local tiene falso techo.
Suelo: mucho peso en poca superficie
La cabina de crioterapia pesa unos 300 kg y los apoya sobre poco más de metro y medio cuadrado. La cámara rígida OLV-YTD04 pesa 120 kg de equipo, sin la persona dentro.
El manual del fabricante lo pone como primer paso antes de instalar nada: confirmar que el sitio cumple los requisitos de carga y de ventilación. Si el equipo va en una planta alta, en un altillo o sobre un forjado antiguo, esa comprobación la tiene que hacer un técnico, y se hace antes de firmar el pedido, no cuando llega el camión.
Electricidad
La cabina de crioterapia declara 2 kW de potencia instalada. En consumo no es un equipo exigente; el detalle importante está en la alimentación.
La especificación del fabricante es 120 V / 60 Hz o personalizable. Eso es la red norteamericana: para España o Rumanía hay que pedir expresamente la configuración europea al hacer el pedido. Es el punto que más se pasa por alto al comprar equipo importado, y no se arregla con un adaptador.
Ventilación y seguridad del gas: solo crioterapia
La cabina de crioterapia enfría con nitrógeno líquido y consume entre 3 y 5 kg de nitrógeno por sesión. El nitrógeno no es tóxico, pero desplaza al oxígeno del aire, y por eso el local importa tanto como el equipo.
El manual establece tres cosas: se recomienda un sistema de extracción independiente, el equipo lleva instalado un dispositivo de monitorización de la concentración de oxígeno con alarma, y hay que asegurar que la concentración de oxígeno del local se mantenga en el 19,5 % que fija el propio manual.
Sobre el depósito: el equipo admite Dewar de baja y media presión, por debajo de 1,6 MPa, y prohíbe expresamente los de alta presión. Los Dewar son equipos a presión, con su inspección periódica —el manual habla de una revisión completa cada 3 o 5 años— y con el estado de válvulas de seguridad y discos de ruptura bajo vigilancia. Eso es un contrato de suministro y un plan de revisiones, no una compra y ya está.
Mantenimiento y consumibles
En la cámara hiperbárica el coste recurrente es bajo y previsible. En crioterapia no: entre 3 y 5 kg de nitrógeno por sesión es un consumible que entra directamente en el coste por sesión y, por tanto, en el cálculo de rentabilidad.
Conviene tener resuelto el suministro de nitrógeno y su logística antes de abrir el servicio, no después de vender el primer bono.
Lo que confirmamos contigo antes de cualquier pedido
Preferimos decir «lo confirmamos» a publicar una cifra que luego no cuadre con tu sala. Antes de que compres nada te pasamos por escrito:
- Las medidas exactas del modelo concreto, no las de la gama
- La configuración eléctrica para la red de tu país
- Los requisitos del local: carga de suelo, ventilación y climatización
- El consumo previsto de consumibles según tu volumen de sesiones
- Plazos de entrega, instalación y formación del personal
Preguntas frecuentes
¿Cuánto espacio necesito?
Como orden de magnitud, la cabina de crioterapia ocupa 100 × 140 cm de suelo y 220 cm de alto, y la cámara blanda OLV-RZT02 mide 200 × 60 × 115 cm. A eso hay que sumarle circulación, cambiador y el metro de mantenimiento que pide el fabricante alrededor de la cabina.
¿Hace falta obra?
Depende del equipo y del local, y no es honesto responderlo en general. Lo que sí sabemos es qué hay que comprobar: carga del suelo, altura libre, alimentación eléctrica y, en crioterapia, extracción. Con los planos de tu sala te decimos qué toca y qué no.
¿Me vale la instalación eléctrica que ya tengo?
En potencia, casi con seguridad: la cabina de crioterapia declara 2 kW instalados. Lo que hay que resolver es la alimentación, porque la especificación de serie es 120 V / 60 Hz y para la red europea hay que pedir la configuración correspondiente en el pedido.
¿Puedo poner una cabina de crioterapia en un sótano o en una sala sin ventanas?
Es justo el caso que hay que estudiar con cuidado. El manual recomienda extracción independiente y el equipo lleva monitor de oxígeno con alarma precisamente porque el nitrógeno desplaza al oxígeno. En una sala sin ventilación natural eso se resuelve en el proyecto de instalación, con un técnico, no improvisando.
¿Lo vemos con tu espacio concreto?
Nos cuentas metros, planta y uso previsto, y te decimos qué encaja y qué no. Sin compromiso y con respuesta de una persona, no de un formulario.
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